Traductor

martes, 4 de noviembre de 2014

Danza entre las aguas, un tremendo golpe bajo

Y yo quejándome de mi aburrida vida de humana. Eso es lo que yo pensaba, pero de haber sabido que acabaría involucrada en mitad de un baile no me hubiera quejado tanto.
Ni sabia bailar ni pretendía aprender a bailar y mucho menos si se trataba de danzas antiguas de esas que narran los libros de historias con vestidos pomposos y lujosos.

- No te preocupes, Rubin se encargara de enseñarte a bailar. Tendrás tiempo de sobra, el baile es pasado mañana, así que vas a tener toda la noche de hoy y el día de mañana para aprender a bailar. Dijo Chris con toda la calma del mundo.
- Te recuerdo que fue lo que sucedió la última vez que me quede más tiempo del necesario aquí ¿no? Respondí cruzándome de brazos asesinándolo lentamente con la mirada.
- Eso no es problema, lo tenemos todo planeado, mañana tus padres recibirán una llamada, un vale de dos días en un lujoso hotel con todo pagado, eso les mantendrá ocupados y tu cuerpo podrá dormir plácidamente mientras asistes al baile. No creo que sea necesario que te diga que este baile es muy importante para nosotros y que hemos anunciado tu presencia en el mismo. Lo organizaremos en este mismo castillo y habrá muchos e importantísimos invitados.

Más tarde cuando todos los demás se habían ido y nos habíamos quedado solos Rubin y yo no nos dirigimos mucho la palabra, permanecimos sentados mirando al suelo. - Ni tú me gustas ni yo te gusto y tampoco me agrada ser tu tutor de baile, pero no me queda otra, así que si te parece bien acabemos con esto cuanto antes.
Rubin y yo no nos habíamos llevado bien desde el principio, para mí, el era un estirado prepotente, claro que su hermano no era mucho mejor que él, si me mandaran elegir entre uno u otro seguramente hubiera elegido a Rubin porque a pesar de llevarnos a matar al menos el nunca se había pasado de la raya conmigo.
Aprender a bailar con Rubin fue, como decirlo, un caos total. Le pise mil veces, otras tantas le golpee por accidente o directamente el me decía que girara a la izquierda y yo iba en dirección contraria.
- Realmente eres malísima en esto de bailar. Dijo sin ninguna delicadeza el demonio. 
Yo lo mire de refilón y me encogí de hombros. - Eso ya lo avise antes de que me metierais en este embolado. 

Para no seguir discutiendo ambos decidimos que era hora de tomarnos un descanso, y merecido lo teníamos ambos, seguramente los pies de Rubin lo agradecieran y los míos en parte igual pues sentía como las plantas de mis pies ardían. No lo dude ni un segundo y fui directamente al gigantesco baño que había al lado de mi dormitorio. 
La paz no duro todo lo que yo esperaba pues Chris apareció por sorpresa y se metió en el agua de un salto haciendo que mi descanso se cortara por completo acompañado de un chillido y una patada en el agua que empapo el rostro de Chris. -¿Alguna vez te han dicho que significa llamar a la puerta? Grite a la vez que golpeaba el agua con los puños en un ataque, llámalo berrinche infantil.
- Que susceptible estas hoy mujer, yo que solo venia a darme un baño y a hacerte compañía y me das la bienvenida con gritos y berrinches. Respondió el con calma y una sonrisa acercándose a mi lentamente hasta que mi pie asomo por el agua plantándose en su cara. - ¿Se puede saber qué es lo que quieres? Pregunte sin apartar el pie de su cara. El no se inmuto y en seguida comenzó a masajearme el pie para después seguir con suaves besos que subieron hasta mi rodilla. En ese momento no se si estaba muerta de miedo, de vergüenza o muerta de lo relajante que eran las caricias de diablo sobre mi pierna. Tiro con fuerza de la pierna haciendo que me hundiera bajo el agua con un ahogado chillido que resonó como simples burbujas bajo el agua, me alzo rápidamente del agua aupándome por las axilas, en ese momento en el que el agua ya no cubría mis vergonzosas y femeninas partes fue cuando los gritos se convirtieron en bofetadas y patadas.

Aquel baño se convirtió de un momento a otro en un terreno de lucha, el esquivaba mis golpes y yo chapoteaba como un pato mareado en dirección a su cara para que perdiera la concentración y así por fin vengarme de él. Cuando conseguir atacarlo por la espalda el diablo salió con pasos firmes del agua llevándome colgada de su espalda. - Una monita desnuda en mi espalda, si esto no es una declaración de intenciones ya me dirás tú que es. Dijo entre risas mientras yo le mordía la espalda y le tiraba del pelo y justo cuando iba a bajarme de su espalda para golpearle por última vez, la tragedia se hizo, me resbale con el agua sobre la piedra y caí de culo sobre el suelo lanzando un grito de verdadero dolor. Lloriqueando y aquejándome de un golpe tan doloroso me tendí sobre la piedra acurrucándome entre mis lágrimas. - ¿Estás bien niña? Pregunto mientras me tapaba con una toalla como buenamente mis quejas le dejaban. - No, imbécil, me he roto algo ¿o piensas que lloro del placer que me produce un golpe en la rabadilla? Sois todos iguales, unos cerdos sin corazón, entre tú y Farkon solo os diferencian la edad, os aprovecháis de mí sin pudor y para colmo me pedís favores. El dolor se convirtió por un momento en enfado, dolida y molesta solo era capaz de proferir gritos de odio mientras mis ojos se llenaban de lagrima ante el ardor del golpe, seguro que alguna vez os ha pasado, en esos días de invierno en los que el suelo congelado se convierte en una trampa mortal para los traseros de los viandantes.

Chris me levanto del suelo completamente envuelta en una larga y suave toalla blanca como la nieve. - Eh, no he intentado aprovecharme de ti, solo jugaba contigo, quería verte reír, pero tú te has puesto hecha una fiera intentando pegarme, e incluso me has mordido y tirado del pelo. Suspiro y me llevo en brazos hasta su propio dormitorio dejándome caer con delicadeza sobre su cama. - Ahora, sin embargo por haber insinuado que iba a provecharme de ti, lo pienso hacer.
Intente levantarme corriendo de la cama pero el dolor era tan aguado que nada más ponerme en pie me fui de cabeza al suelo, pero Chris no dejo que me golpeara, de nuevo me tendió sobre la cama, me chisto y amenazo con atarme como volviera a hacer una estupidez así. - Eres tonta, no voy a hacerte nada, solo quiero ver si el golpe es solo un golpe o algo peor. Me quede acurrucada de lado, temblando, no de miedo, sino de vergüenza, ahora iba a verme el trasero y fijo que lo acariciaría y yo estaba muerta de vergüenza, temblando. Las expertas manos del diablo levantaron suavemente la toalla y pronto sus dedos fueron palpando la zona del golpe. - No ha sido más que un mal golpe, no tienes nada roto, pero tienes unas cuerdas vocales dignas de admirar. Iré a por hielo, te calmara el dolor, tu quédate aquí descansando y tapate antes de que te resfríes. Dejo a mi lado una camisola con chorreras y mangas largas de color beige, aquello debía ser algo así como un camisón, algo anticuado claro.
Me vestí como buenamente pude, el dolor cada vez parecía ser más intenso y decidí esconderme bajo las mantas que Chris tenia sobre su cama. Supongo que el volvió mas tarde, pero para entonces yo me había quedado completa y profundamente dormir acurrucada bajo una maraña de mantas de piel. Y en parte me alegró haberme quedado dormida, suficiente vergüenza había pasado ya en aquel baño, desnuda y desprotegida, al menos mis sueños me mantendrían ausente durante unas horas.


- Algún día, niña, algún día, te rendirás a mis encantos. Me pareció escuchar susurros en mis sueños de una voz lujuriosa pero dulce a la vez, quizás el dolor no me dejaba pensar ni en mis propios sueños. O quizás, muy en el fondo buscaba aquella atención por parte de Chris, tal vez no era él el único que pensaba estar enamorado y de alguna manera yo también lo estaba pero quería negarme a formar parte de una vida amorosa con un demonio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario